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Evocación de mi aldea
Montes, valles y regueiros, al abrir la madrugada, cantando esté el arrucheiro, las nubes cruzando el alba.
Voy hacia la Povadura con mi alma semidormida para evocar en la altura mil recuerdos de mi vida cuando en mi futuro había lejanías y distancias y el cielo azul recogía las tristezas de mi infancia.
Pero aquel tiempo pasado jamás habrá de volver, todo, todo se ha olvidado, sólo las gentes de ayer cuyas huellas han quedado en esos viejos senderos están diciendo su adiós de cariño y de recuerdo.
Edmundo Dacal Pérez (1905-1993) |